Este libro es como quedarte en pana en medio del campo. Te desconecta de todo lo cotidiano y te mete en un mundo que ya casi no existe.
Está lleno de personajes: patrones, hijos, arrieros, pescadores, bandoleros, viejos jugando a las cartas antes de morir. Todas sus historias se cruzan, sin seguir una forma fija, pero con algo que las conecta a todas.
Al final, la idea de fondo es simple: la muerte, como la lluvia, siempre llega.
Es del mismo autor de Tony Ninguno y Taguada, ganador del Premio Iberoamericano de Novela Elena Poniatowska 2017. Y en este libro sigue haciendo lo que mejor le sale: rescatar esas historias que se cuentan de boca en boca, lejos de la ciudad y las oficinas.