Limpiar la lujosa casa de los Winchester es un trabajo tranquilo, aunque Nina sea una mentirosa retorcida que ensucia todo a propósito y su esposo, Andrew, viva sumido en el dolor. Desde mi minúscula habitación arriba, miro su coche de lujo y me pregunto qué se siente tenerlo todo.
La tentación me gana y decido probarme uno de sus vestidos blancos en secreto. Pero Nina me descubre, y el juego cambia por completo cuando escucho el cerrojo de mi habitación cerrarse por fuera, atrapándome en el piso superior.
Ellos creen que tienen el control y que soy una empleada indefensa a la que pueden encerrar. Lo que no se imaginan es el secreto que oculto, ni que acaban de meter al lobo directamente en su propio living.