Lina y Elena han tomado rumbos opuestos: Elena es una escritora de éxito en Florencia, mientras que Lina sigue vinculada al barrio napolitano. Aunque Elena representa el refinamiento y Lina la crudeza local, la inteligencia y la intuición siguen siendo terreno de esta última.
Su frágil equilibrio se rompe cuando la hija de Lina desaparece sin dejar rastro. Entre las sospechas y los susurros del barrio, la locura comienza a acechar a una madre que, ante el duelo, parece incapaz de llorar.
La desaparición de la niña marca el inicio de un declive inevitable. Lina terminará por esfumarse, cerrando el círculo de esta saga brillante. Es una obra magistral sobre la emoción contenida, donde el destino y el pasado de Nápoles terminan por reclamar a sus protagonistas.